En 1977 se constituyó una nueva clínica: el Instituto de Endocrinología, con 6 socios (Julio Libman, Amílcar Menichini, Hugo Carretto, Aníbal Rodríguez Pecora, Diego Turner y Ariel Sánchez)
Alquilaban una planta alta en Corrientes 984. En 1988 la clínica adquirió un primer piso en San Lorenzo 876; también, cumpliendo regulaciones sanitarias, cambió su nombre de “Instituto” a “Centro de Endocrinología». Allí se instaló en 1990 el primer densitómetro óseo de la ciudad. Este Centro sigue en actividad, con la incorporación de varios profesionales que se ocupan de todas las subespecialidades (diabetología, tiroideología, osteología, niños y adolescentes, andrología, etc.)